martes, 22 de marzo de 2011

Contra el abandono del ‘no hay nada que hacer’

El periodista Rafael Poch describe con lucidez que la crisis ha sido un atraco perfecto: el sistema financiero se hunde víctima de sus robos, pero lo salva un rescate astronómico con dinero público. Ese rescate aumenta la deuda pública de los estados rescatadores. Entonces los desvalijadores perpetran un segundo atraco: desmontar la justicia social lograda.

Los atracadores ocultan la causa (primer atraco y rescate), aireando la consecuencia (deuda). Y difunden como bellacos la falacia de que la deuda es debida al excesivo gasto social. Es necesario, dicen, reducir la seguridad social, menos derechos laborales que impiden la competitividad, privatizar lo público... Un mundo injusto con más pobreza.
Los autores del primer atraco han regresado a la escena del crimen para apropiarse de las pensiones, para adueñarse de la sanidad pública, de la educación estatal... con obscenas contra- reformas que impedirán una vida digna.
Para ellos todo es negocio. Pero para los ciudadanos son derechos humanos a defender.
El doble atraco se perpetra impunemente porque cunde la idea de que no se puede hacer nada. Pero sí se puede hacer.
Para empezar, informarse para que no nos hagan comulgar con ruedas de molino. Es posible, separando el grano de la paja. Informarnos, digo, no bañarnos en onanistas auto complacencias ni regodearnos en rumores y leyendas urbanas. Informarnos para construir una conciencia colectiva ciudadana irrebatible.
Luego, que corra la voz. Difundir lo que pasa, con rigor, sin ira. Y buscar colectivamente cómo reducir en el día a día los efectos perversos concretos de la crisis (cooperativas de consumo, de uso de objetos, bancos de tiempo...). E individualmente, comenzar a cambiar de hábitos consumistas e insolidarios, recuperar los valores de la solidaridad y del trabajo colectivo. Contra el individualismo destructor del neoliberalismo: esa falacia de “yo sólo me cuido de mis asuntos”. También contra el enriquecimiento como valor deseable, contra el lujo como acicate productivo y contra el crecimiento como motor económico. Porque nos llevan a la ruina.
Y organizarnos como ciudadanos por modestamente que sea. E iniciar la resistencia pacífica. Recordemos Egipto: hace un mes nadie hubiera apostado un duro porque la autocracia más potente del mundo árabe pudiera irse al garete en dieciocho días de concentraciones y manifestaciones ciudadanas pacíficas. Pero así ha sido.
Se dice por ahí que ante la crisis, ante la dictadura financiera, ante las rebajas sociales y recortes de derechos, no hay nada que hacer. Pero, como escribe Ignacio Escolar, es cierto que no se puede hacer nada cuando ni siquiera se intenta hacer lago.
Sí se puede hacer. Quienes dicen que nada se puede hacer desconocen la historia. ¿No acabó la esclavitud como modo económico de producir? ¿No se eliminaron las condiciones infrahumanas de los trabajadores del siglo XIX? ¿El feminismo internacional no consiguió el derecho a voto para las mujeres? ¿Gandhi no consiguió la independencia de la India sin violencia? ¿No tuvo Luther King un sueño que se cumplió en buena medida? ¿El fin del apartheid en Sudáfrica fue un delirio de Mandela? ¿No estaban completamente solos aquellos primeros ecologistas de mediados del XX?
Perseguidos, tachados de locos, acusados de subversivos, encarcelados... Pero persistieron y consiguieron lo que soñaron, si no todo, buena parte. Aunque a los que nunca tuvieron sueño alguno les pareciera entonces imposible.
Todos los soñadores por la justicia y por la libertad, por el amor a la Tierra, han hecho avanzar a la Humanidad.
Por tanto, no me digan que no es posible frenar la dictadura financiera que controla el mundo y poner en su sitio a los responsables de esa estafa y atraco que es la crisis.

lunes, 14 de marzo de 2011

¿Qué se dice ahora de los jóvenes españoles?

¿Qué dicen los estudios actuales de los jóvenes españoles? ¿Qué dicen ellos mismos de si en esos estudios? En un lapso corto de tiempo han aparecido varios informes de los que ya viene siendo habitual publicar desde hace 20 años. En ellos se intenta radiografiar total o parcialmente a la generación que vive actualmente entre los 15 y los 29 años, es decir, a la generación que está pronto a asumir las responsabilidades de lo que venimos llamando la vida adulta.

Siempre nos ha parecido que un ejercicio importante en el  intento de escucha y comprensión del estado de una generación en una sociedad determinada, como puede ser la española, podría ser el de cruzar/contrastar todos estos datos que aparecen de una u otra perspectiva. También sería muy útil contrastarlos con la situación de los jóvenes a nivel mundial (en el plano europeo contamos con estudios que podemos consultar). No hay, a nuestro parecer, contradicciones significativas entre los diferentes informes aún en la diversidad de enfoques que presentan y pueden considerarse en gran medida complementarias. La evolución de los jóvenes españoles sigue las pautas esperadas con pocas sorpresas, si bien presenta siempre algunas peculiaridades propias de coyunturas específicas como ésta a la que los que perdemos algo de “satisfacción”, normalmente económica o material, llamamos crisis. 
Aquí va una “ficha” (algo larga aunque no deja de ser un breve resumen) con los datos más significativos que hemos entresacado que esperamos sean de utilidad para dialogar sobre los jóvenes españoles.
DEMOGRAFÍA (Informe INE)
-          Hablamos de 9 millones de personas (el 21% de la población). Pero hay que decir a continuación que hay un millón más de abuelos que de jóvenes. Un primer motivo de reflexión.
EDUCACIÓN (Informe Fracaso Escolar La Caixa / Informe PISA 2010)
-          El proceso de selección/abandono del sistema educativo recorre los siguientes peldaños:
o    10% de alumnos de primaria ya han repetido. En secundaria, ya lo han hecho el 15%. En los ciclos formativos de grado medio el 50% de los alumnos ya llevan al menos un año de retraso.
o    Antes de los 16 años abandonan la “escuela obligatoria” el 15 % de alumnos. El 30% de alumnos fracasa al terminar los años de la ESO. Otro cerca del 10% más lo hace antes de concluir el Bachiller o el Ciclo de Grado Medio. Es decir, sólo llegar a concluir el Bachillerato o el Ciclo de Grado Medio el 62% de los que empezaron (descontando los que no llegaron ni siquiera a concluir la ESO). Esto nos supone estar 23 puntos por debajo de los objetivos de la UE para el 2010.
o    También es cierto que estamos ante la generación con mayor número de titulados universitarios: uno de cada tres adultos jóvenes.
-          El perfil del que abandona o “fracasa” en el sistema educativo no es demasiado difícil de dibujar:
o    Repetidor, absentista, indisciplinado o “conflictivo” en clase, de padres (pero sobre todo madres) sin estudios, con estudios primarios y con trabajos escasamente cualificados; o, en gran porcentaje, de familias inmigrantes. Un alumno para el que la escuela no tiene un gran valor y por la que no siente prácticamente ningún aprecio.
TRABAJO- DEPENDENCIA (E. Lamo de Espinosa. Catedrático Sociología UCM)
-          La tasa de desempleo en menores de 25 años es de un 40% (el doble de la media) pero supera el 50% en algunas comunidades autónomas.
-          La tasa de temporalidad entre los empleados es del 74% entre los menores de 20 años y del 54 % entre los que tienen de 20 a 24 años.
-          El 34% de los jóvenes mayores de edad viven dependiendo económicamente de las familias. Si salieran de casa, el 50% estaría en lo que “técnicamente” se llama en nuestro país la pobreza.
-          Un joven debería dedicar mensualmente 2.600 euros a la compra de una vivienda, que es mucho más del doble de lo que se está ingresando de media en sueldo.
USO DE NUEVAS TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN (Fundación Pfizer)
Se va haciendo cada vez más importante estudiar este hecho porque su uso constituye sin ninguna duda uno de los ámbitos de educación informal (la más importante hoy) de los jóvenes.
-          Están conectados a estas tecnologías un promedio de 30 horas semanales (más de 4 horas diarias). Mucho más de lo que lo están a la TV.
-          El móvil ya lo poseen prácticamente la totalidad de los jóvenes. Su uso más frecuente es la música y la recepción de SMS. 3 de cada 10 jóvenes envía un SMS a diario (la percepción que se tiene es mucho mayor que la realidad según los estudios).
-          9 de cada 10 afirman utilizar a diario Internet, sobre todo las redes sociales, para charlar con sus amigos. Sin embargo, casi el 40% de los padres no son conscientes de lo que sus hijos hacen. Y un 52,8% de los que si lo son confirma que no ejerce sobre ellos ningún tipo de control o supervisión. El uso de Internet es, en este orden, para “navegar” en redes sociales, descargar música y vídeos, búsqueda de información y correo electrónico.
-          El uso excesivo de estas redes o los llamados problemas de adicción afectan ya a un 7,3% de los usuarios jóvenes.
JÓVENES, OCIO Y CONSUMO (Informe SM 2010 – Informe Fundación Creafutur)
-          Bares, cafeterías, discotecas, cine, ir de tiendas (80% de las mujeres y 60% de los hombres), juegos de ordenador o electrónicos (80% de hombres y 60% de las mujeres, o hacer botellón (desciende del 31,5% que lo hacía de forma habitual al 26,8% actual), siguen constituyendo el grueso de las actividades llamadas de “ocio”.
-          La lectura está más extendida entre las mujeres (75%) que entre los hombres (64%) habiendo también diferencias significativas en el tipo de lecturas.
-          Desde la perspectiva del consumo, el segmento de los jóvenes mueve en España 8.000 millones de euros. Los jóvenes influyen en el 70% de las compras familiares.
-          El Centro Comercial y el valor de la marca son decisivos a la hora de comprar.
-          El consumo compulsivo de tecnologías y sus formas de comunicación unido a prácticas de ocio basadas en ingestas de productos tóxicos preocupa altamente a la psiquiatría, que habla ya de un fenómeno de “pérdida de control de impulsos” o alta impulsividad
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ASOCIACIONISMO (Informe SM)
-          El 81% de los jóvenes no pertenece a ninguna asociación, ni juvenil, ni cultural ni deportiva. El 19% restante tiene un vínculo con ellas bastante ocasional y temporal con asociaciones principalmente recreativas o deportivas.
-          En su vivencia del asociacionismo, de la convivencia en grupo, un capítulo muy importante es el estado de la familia. La sociología dice que estamos ante realidades “familiares” cada vez más “delgadas” o hechas a través de sucesivas recomposiciones. La estabilidad del núcleo familiar está estimada en 15 años de promedio (y bajando). En esto si somos europeos ya.
-          Es importante constatar la “debilidad” que en la experiencia vital de los jóvenes tienen las dos únicas experiencias propiamente societarias, es decir, no vinculadas a las instituciones del Estado y del Mercado.
PERCEPCIÓN DE SI MISMOS- VALORES (Fundación SM- Lamo de Espinosa)
-          Consideran muy importante, por este orden, la familia, la salud, los amigos y los conocidos.
-          Más del 46% declaran su falta de confianza en el futuro y uno de cada tres cree que por muchos esfuerzos que hagan en la vida, no conseguirán lo que se proponen.
-          Sus valores siguen siendo los llamados “postmodernos” propios de la “era de la abundancia”: libertad de…, el derecho a la expresión, la autorrealización y el consumo… muy por encima del trabajo, el esfuerzo o el sacrificio.
-          Se está produciendo (Lamo de Espinosa) una ruptura entre las expectativas y los logros, una frustración de expectativas. Algo más “subversivo” que el propio hecho de no tener cubiertas las necesidades reales, a juicio de este sociólogo.
INVITACIÓN FINAL A FAMILIAS Y EDUCADORES.
Estamos ante un panorama que nos invita a no precipitar conclusiones demasiado rápidas. Esta es la generación que ya vive, realmente, peor que lo hicieron sus padres (su “movilidad social” en lugar de ascendente es descendente) pero que ha sido educada en las expectativas socioeconómicas, culturales y tecnológicas mayores. A ello se une haberse desarrollo en un entorno con una mentalidad deliberadamente individualista, consumista y hedonista que- idolatradas como el máximo de “autorrealización, libertad y felicidad”- se tienen como los más grandes “progresos” de las sociedades enriquecidas. Comprender y tratar de leer más allá de las apariencias estos datos y otros muchos sobre la realidad de los niños y jóvenes en nuestro mundo deben ser una responsabilidad que asumamos en común.

martes, 8 de marzo de 2011

8 de Marzo - Día Internacional de la Mujer POR UNA SOCIEDAD JUSTA Y SOLIDARIA

Cada 8 de Marzo, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer nos convoca a evocar un hecho histórico doloroso y ejemplar, para mantener viva la memoria y estimular la visión crítica sobre el presente.








A comienzos del siglo XX, las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York organizaron una lucha para reclamar por sus derechos laborales. No querían privilegios, sino el reconocimiento a su condición humana. Pedían ocho horas de trabajo y otras reivindicaciones para vivir con dignidad. Después de todo, además de ser operarias, eran esposas, madres, personas con inquietudes culturales. Sin embargo, los dueños de la empresa Cotton consideraron que aquello era una rebelión injustificable. Desde su concepción lucrativa y explotadora, esas mujeres eran simplemente parte de su propiedad, mano de obra asalariada, sin derecho a opinar, organizarse y mucho menos peticionar a sus patrones. Y la respuesta fue coherente con la esencia misma de un sistema inhumano y perverso: las quemaron vivas.

El 8 de Marzo se recuerda ese acto de rebeldía, es un homenaje a la memoria de esas trabajadoras brutalmente reprimidas hasta la muerte, pero sobre todo es una fecha dedicada a reflexionar sobre la lucha eterna por la libertad, la igualdad y la fraternidad de las mujeres y los varones en todo el mundo. Porque en pleno siglo XXI persisten las condiciones extremas de explotación de millones de seres humanos y, en especial, de las mujeres.

Recordemos que hace pocos años se acuñó la frase "feminización de la pobreza", haciendo referencia al mayor porcentaje de pobres pertenecientes al sexo femenino. O sea que el sistema que no vaciló en incendiar la fábrica textil hace más de cien años, continúa ejerciendo la violencia del capital sobre el trabajo mediante una menor remuneración a las operarias y empleadas, en jornadas interminables para engrosar la máxima ganancia de los capitalistas.

Pero también hay que consignar las rémoras culturales por las que infinidad de mujeres reciben malos tratos de sus parejas masculinas, violaciones, acoso y explotación sexual. El gravísimo problema de la trata de personas sigue siendo una de las formas más horribles de sometimiento.

La discriminación por motivos de género es un grave problema contemporáneo y quienes la ejercen son, mayoritariamente, varones con alguna cuota de poder, aunque no son los únicos que discriminan. Si miramos la realidad de nuestro país, advertiremos que no son pocas las mujeres que incurren en esa detestable actitud machista y se refieren en términos ofensivos y descalificatorios a sus pares que alcanzaron lugares destacados en la vida pública, como puede ser la Presidencia de la Nación.

Estamos, por lo tanto, ante pensamientos y conductas que vienen de lejos y atraviesan transversalmente a la sociedad, más allá del signo anatómico, fisiológico y cultural que determina la elección sexual. El problema es mucho más complejo y tiene que ver con una cultura fuertemente instalada, al punto que la persistencia de las situaciones dramáticas como las mencionadas anteriormente son interpretadas como fenómenos naturales e inevitables.

Decíamos al comienzo que esta fecha convoca a la reflexión sobre la lucha por la dignidad de todas y todos. Porque si bien las formas aberrantes de explotación afectan especialmente a las mujeres y los niños, no son exclusivas. Recordemos, a modo de ejemplo, a los trabajadores textiles bolivianos que murieron como consecuencia de un incendio en un taller clandestino, instalado en plena Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hace muy pocos años. O pensemos en los obreros rurales que recientemente fueron noticia, al conocerse las condiciones de esclavitud en las que debían realizar sus labores en pleno campo argentino.

Así, cada 8 de Marzo, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer nos convoca a evocar un hecho histórico doloroso y ejemplar, para mantener viva la memoria y estimular la visión crítica sobre el presente. Y al mismo tiempo, es un momento propicio para fortalecer los valores humanistas y nuestro compromiso para contribuir a la construcción de una sociedad justa, respetuosa y solidaria.

lunes, 28 de febrero de 2011

Vale la pena leer, es buenísimo.





   En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el alumno.
“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.
“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.
“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era el humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971)
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’.
‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Porque ‘tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.

"La vida exige mucha más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o ‘creer’ que lo tienen, se sienten con derecho a subestimar a los demás..."

viernes, 25 de febrero de 2011

La polarización de las rentas y su impacto en la crisis

Leyendo la prensa, no sólo económica, sino general, uno se encuentra con algo que llama la atención por su paradoja. Por un lado vemos que desde la II Guerra Mundial hasta hoy, la riqueza en la mayoría de países de la OCDE (el grupo de países más ricos del mundo) ha ido creciendo. Y a pesar del bajón del PIB per cápita que varios países han experimentado durante estos años de recesión, es más que probable que para la gran mayoría de países de la OCDE, el PIB per cápita continuara creciendo, señalando así que la riqueza de tales países continuará aumentando.

De esta realidad, uno podría concluir que el nivel de vida de la población crecerá en prácticamente todos los países más desarrollados económicamente.
Pero, por otra parte, leemos también artículos de grandes gurús económicos (la mayoría de persuasión neoliberal), que dicen que la gente tiene que ir haciéndose a la idea de que su standard de vida y el de sus hijos bajará. En realidad, a la juventud, tales autores le van insistiendo en que a partir de ahora su nivel de vida será menor que el de sus padres. Este mensaje se repite tanto y en tantos medios, que ha llegado a calar. Según una encuesta reciente, un 46% de jóvenes estadounidenses y un 42% de jóvenes europeos (el promedio de la UE-15) cree que su nivel de vida va a se menor que el de sus padres.
Nos encontramos, pues, en esta paradoja de que los datos objetivos macroeconómicos nos dicen que los países serán más y más ricos y, en cambio, la población, y muy en especial las clases populares, serán cada vez más pobres. Y se moviliza toda una campaña mediática para hacer que las poblaciones acepten reducciones de su bienestar, tal como estamos viendo estos días, en que la palabra más utilizada por los estados en sus políticas económicas y sociales es, precisamente, “austeridad”. La frase de moda en círculos económicos y mediáticos es que “nos tenemos que ir acostumbrando a que el futuro no será como ha sido el pasado”.
Lo que es también interesante de subrayar es que pocas voces se preguntan en los mayores medios de información: ¿y por qué no? El hecho de que no muchos hagan esta pregunta lógica, es porque ello llevaría a tocar temas conflictivos, evitados en la narrativa oficial de la mayoría de estados, como son la explotación del mundo del trabajo por el mundo del capital y la consecuente concentración de los recursos generados por el primero.
Veamos, sin embargo, los datos. Y me permitirán referirme a datos de EEUU, porque es el país que tiene datos más creíbles y extensos sobre este tema. Y para entender cómo ha ido evolucionando la creación de riqueza y su distribución, hay que analizar la evolución de la productividad laboral y la distribución de las rentas. En EEUU, la productividad por hora trabajada ha ido creciendo más rápidamente que el salario horario desde 1995. Y desde 1999, el crecimiento de tal salario ha descendido notablemente, mientras que el crecimiento de la productividad ha continuado creciendo.
Si la producción continúa creciendo y en cambio los salarios crecen poco o están estancados, nos tenemos que hacer la pregunta ¿a dónde van las rentas generadas por el incremento del producto, si no van a los salarios? Y la respuesta es, que van a la clase empresarial y a la clase financiera, que guarda y especula con estas rentas. El porcentaje de las rentas nacionales derivadas del trabajo ha ido bajando y bajando en EEUU y en la mayoría de países de la UE-15 (incluyendo España), mientras que las rentas del capital han ido creciendo y creciendo.
El último ha ido absorbiendo más y más renta a costa del primero. Dentro de las rentas del trabajo, la masa salarial es la que representa el porcentaje más bajo de la renta nacional (45%), desde que se recogen en EEUU estadísticas sobre este dato (1945). En realidad la situación de los asalariados (aquellos cuya productividad ha continuado aumentando) está muy deteriorada. Según datos del Economic Policy Institute, de Washington, el 44% de las familias en EEUU han estado afectadas por el desempleo o por una reducción obligatoria del tiempo de trabajo y/o reducción salarial, y el 46% de la población que ha estado desocupada, lo ha estado durante más de seis meses.

Y sumando a la cifra de desempleados la de los trabajadores que han abandonado la búsqueda de trabajo por su enorme dificultad para encontrarlo, resulta que la cifra de desempleo llega al 18% de la población activa. Estas condiciones de deterioro del mercado de trabajo ejercen una enorme presión a la baja de los salarios.
Los costes humanos de esta situación son enormes. Cada crecimiento del desempleo de un 1% (equivalente a 1.5 millones de trabajadores sin trabajo), origina un exceso de 47.000 muertes (26.000 infartos, 1.200 suicidios y 831 asesinatos). En realidad, el 57% de la población estadounidense indica que su salud ha estado afectada negativamente como consecuencia de la crisis. Enfermedades debidas al estrés han aumentado exponencialmente. El 67% de la población de las dos decilas inferiores de renta manifiestan estar especialmente estresadas, y así un largo etcétera.
¿A qué se debe que los salarios disminuyan y el desempleo aumente?
La bibliografía científica que analiza estos hechos es larga. La globalización es una de las causas que se citan más frecuentemente. Según esta explicación, los puestos de trabajo se exportan a otros países, o los países importan inmigrantes que aumentan el “pool” de trabajadores y que, por su condición de inmigrantes, aceptan salarios más bajos. Otras explicaciones son de carácter demográfico, atribuyendo los cambios salariales a cambios en las estructuras familiares.
Todas estas explicaciones son útiles para entender la realidad. Pero son insuficientes, pues no tocan todas las causas reales, las cuales son de naturaleza política. Lo que se presenta como causas son en realidad síntomas de un enorme desequilibrio de poder. El capital es enormemente poderoso y el mundo del trabajo es enormemente débil.
LA DISTRIBUCIÓN DE LAS RENTAS DURANTE LA CRISIS
Esta concentración de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo se ha acentuado todavía más durante la crisis. La destrucción de puestos de trabajo y la disminución de las horas de trabajo implica que, en ausencia del declive de la riqueza, es decir, del PIB (que en realidad ha ido aumentando a partir del 2009), la productividad ha aumentado sustancialmente.
Este aumento de la productividad, sin embargo, ha repercutido casi exclusivamente en un gran incremento de los beneficios empresariales. Tales beneficios han aumentado un 57% desde el 2008 al 2010, un aumento sin precedentes en la historia económica de EEUU, mientras que los salarios han bajado un 2% durante el mismo periodo (Andrew Sum y Joseph McLaughlin “The massive Shedding of Jobs in America”. Challenge. Nov.Dec. 2010, pp 62-76). Estos beneficios se han acumulado como liquidez (cash), siendo depositados en la banca y en fondos de elevado riesgo (hedge funds), con lo cual, el capital financiero se ha beneficiado enormemente de esta situación.
Según la agencia Moody’s, “el dinero no escasea en las grandes empresas. Nunca habían tenido tanto antes”. (Es importante subrayar que a mayor desigualdad, mayor es el tamaño del sector bancario en la economía de un país).
El crecimiento de la productividad, sin embargo, no ha repercutido en un incremento de los salarios. El elevado desempleo actúa como un gran freno en las reivindicaciones salariales. En realidad, esta es su función: atemorizar a la clase trabajadora, a la cual se le dice que tiene que acostumbrarse a tener un nivel de vida inferior.
De ahí el énfasis en la política de austeridad. Ni que decir tiene que no existe nada inevitable en esta situación, pues responde a variables políticas. Si los sindicatos y las izquierdas fueran más fuertes, el crecimiento de la productividad repercutiría en un aumento de los salarios, y con ello de la demanda que facilitaría la recuperación económica. El hecho de que esto no ocurra se debe ni más ni menos a que el capital tiene mucho más poder político y mediático que el mundo del trabajo. Así de claro.

martes, 22 de febrero de 2011

Ser transparente

A veces, suelo preguntarme por qué es tan difícil ser transparente… creemos que ser transparente simplemente es ser sincero, no engañar a los otros. Pero ser transparente es mucho más que eso.
Es tener el valor de exponerse, de ser frágil, de gritar, de decir lo que sentimos… Ser transparente es desnudarse el alma, es dejar caer las máscaras, bajar las armas, destruir las inmensas y pesadas paredes que nosotros insistimos tanto en construir… ¡Ser transparente es permitir que florezca toda nuestra dulzura!
Pero infelizmente, casi siempre, la mayoría de nosotros decide no tomar ese riesgo. Preferimos la dureza de la razón a la luminosidad que expondría toda la fragilidad humana. Preferimos el nudo en la garganta a las lágrimas que nacen de lo más profundo de nuestro ser… Preferimos perdernos en una búsqueda loca de respuestas inmediatas a simplemente rendirnos y admitir que no sabemos, que tenemos miedo.
No importa qué doloroso es tener que construir una máscara que nos distancie cada vez más, preferimos eso para mantener una imagen que nos dé la sensación de protección… Así, vamos ahogándonos cada vez más en palabras falsas, en actitudes falsas, en sentimientos falsos…
Con el pasar de los años, un vacío frío y oscuro nos hace percibir que ya no sabemos dar ni pedir lo más precioso que tenemos para compartir… dulzura, comprensión… Sufrimos, nos sentimos solos, inmensamente tristes y lloramos calladamente antes de dormir. Los latidos gritan dentro nuestro por no tener el valor de mostrarnos a quienes más amamos.
Porque, equivocadamente, aprendimos que es mejor atacar, acusar, criticar y juzgar, que simplemente decir: “estamos hiriéndonos… paremos ¡por favor!” Porque aprendimos que decir “eso es ser débil, es ser tonto,” es ser menos que el otro. Cuando, realmente, si actuáramos con el corazón, podríamos evitar tanto dolor, tanto dolor…
Sugiero que nos permitamos explotar toda nuestra dulzura. Que consigamos no atraer el lamento, no contener la risa, no esconder tanto nuestro miedo y no querer parecer tan invencibles…
Que consigamos no intentar controlar tanto, competir tanto….
Que consigamos vivir dulcemente… sentir… AMAR…
Y que cada año sea todo corazón, mucho más sentimiento, inundado de un amor transparente, a pesar de todo el riesgo que eso significa.

jueves, 17 de febrero de 2011

La avalancha liberal en contra de las pensiones

 Nos permitimos poner en el blog este articulo del catedratico de ciencias politicas y sociales Vicenç Navarro de la Pompeu y Fabra por su interes.


Este artículo señala los graves errores metodológicos de los informes de la Comisión Europea y del Banco de España, utilizados para apoyar las propuestas de reducción de las pensiones en España.

Como era previsible, las voces conservadoras y liberales (desde el Partido Popular Europeo, del cual el PP español forma parte, al Sr. Almunia, comisario de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, y el Sr. Miguel Angel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España) han propuesto, una vez más, la reducción de las pensiones en España para garantizar su solvencia. Y los medios de información y persuasión del país han promovido tal mensaje, haciendo suyas tales propuestas.
Así, El País, en su editorial del 23 de abril de 2009 titulado “Pensiones en Conflicto”, apoyaba las propuestas del Gobernador del Banco de España escribiendo “Sobre la viabilidad de las pensiones, el gobernador tiene razón… Nada más lógico (para salvar la viabilidad de las pensiones) que subir la edad de la jubilación y aumentar el número de años de cotización para calcular la pensión…”. Y editoriales semejantes se han escrito en La Vanguardia, El Periódico, El Mundo, ABC y en la gran mayoría de rotativos del país. La única diferencia es el énfasis que se da a cada una de estas recomendaciones, en la intensidad del apoyo al gobernador del Banco de España (y crítica, no carente de insultos, al ministro Corbacho del Gobierno español que ha cuestionado tanto el diagnóstico de inviabilidad de las pensiones como las recomendaciones hechas por el gobernador) y a las propuestas parecidas del Sr. Almunia, y en la rapidez con que se pronostica el colapso del sistema de Seguridad Social en caso de que no se lleven a cabo las reformas que unánimemente se están proponiendo.
Hay una avalancha ideológica muy acentuada para, aprovechando las crisis financiera y económica, hacer los cambios que las fuerzas conservadoras y liberales han deseado desde hace años. En realidad, en cada crisis económica aparece una situación semejante, utilizando los mismos argumentos y en ocasiones incluso los mismos datos y cifras. El informe que la Comisión Europea ha hecho sobre la viabilidad de las pensiones en España, y que el Sr. Almunia utiliza en alguna de sus propuestas, es casi una copia del informe escrito por el Sr. David Taguas, entonces subdirector de estudios del BBVA (y más tarde director de la oficina económica de La Moncloa durante el primer Gobierno Zapatero), publicado en la revista Panorama Social de la Fundación de Cajas de Ahorro. Tal informe, que utiliza los mismos argumentos y casi los mismos datos que los que aparecen en el informe de la Comisión Europea, motivó también un editorial favorable de El País, titulado entonces (12.02.07) “Augurio de crisis”.
Un análisis detallado y riguroso de la evidencia empírica que tales informes y artículos presentan en apoyo de sus tesis y propuestas muestra que tienen problemas metodológicos serios que cuestionan su credibilidad. En realidad, es sorprendente la pobreza intelectual de su contenido y laxitud y flexibilidad en la interpretación de los datos. El hecho de que algunos de los errores que reproducen estos informes, artículos y editoriales estén ampliamente generalizados en el debate actual sobre las pensiones no excusa su aparición en tales documentos. Veamos algunos errores que centran tales informes y argumentos.
No conocen como se calcula la esperanza de vida
En todos estos informes se asume erróneamente que el hecho de que la esperanza de vida promedio de España haya pasado de ser 76 años a 80 años en veinticinco años (1980-2005) quiere decir que el promedio español vive ahora cuatro años más. Ello no es cierto. Hay que saber qué quiere decir esperanza de vida y cómo se calcula. Supongamos que España tuviera sólo dos habitantes. Uno, Pepito, que muere al día siguiente de nacer, y el otro, la Sra. María que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de España sería 0 años más 80 años, dividido entre dos, es decir, cuarenta años. Pero supongamos que en un país imaginario vecino, hay también dos ciudadanos, uno, Juan, que en lugar de morir al día siguiente de nacer, como Pepito en España, vive veinte años, y la otra persona es la Sra. Victoria que tiene también 80 años como la Sra. María. En este país imaginario la esperanza promedio de vida es de 20 más 80, dividido entre dos, es decir 50 años, diez años más que en España. Ello no quiere decir (como constantemente se malinterpreta este dato) que el ciudadano promedio de aquel país viva diez años más que en España: lo que el dato dice es que hay diez años de vida más en el promedio de aquel colectivo de dos personas sin clarificar que ello se deba a que la Sra. Victoria viva diez años más que la Sra. María (lo cual no es cierto), o que sea Juan el que vive veinte años más que Pepito. Todos los documentos que favorecen la reducción de las pensiones concluyen que la Sra. María vive diez años más, lo cual, repito, no es así. Quiero aclarar que cuando digo no es cierto, no quiero decir que estén mintiendo. Para mentir hay que saber la verdad. Y es obvio que no la conocen. Son ignorantes, no mentirosos. No saben cómo se calcula la esperanza de vida e interpretan mal su significado.
Lo que ha estado ocurriendo en España (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de 76 años a 80 años. Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadano español medio viva cuatro años más ahora que hace veinticinco años. La mortalidad por cada grupo etario ha ido descendiendo (incluyendo entre los ancianos), pero los años de vida que el ciudadano medio vive ahora no es de cuatro años más que en 1980. Calcular las pensiones en base a esta lectura errónea de los datos penaliza a la población pues asume que la gente vive más años de lo que en realidad vive.
Las diferencias por clase social
Otro gran error es malinterpretar el significado de promedio. Tenga en cuenta el lector que una persona se puede ahogar en un río que tiene como promedio sólo diez centímetros de profundidad. Tal río puede ir seco a lo largo de muchos kilómetros pero en algunas zonas éste puede tener tres metros de profundidad, y es ahí donde el lector se puede ahogar. Un promedio en sí no nos dice mucho si no sabemos también las variaciones del promedio. Lo dicho tiene especial importancia en el cálculo de la esperanza de vida y en la estimación de la longevidad (los años que una persona vive). Las diferencias en longevidad por clase social son enormes. Así, la diferencia en los años de vida existente entre una persona perteneciente a la decila de renta más baja del país (los más pobres) y la decila superior (los más ricos) en España es nada menos que de diez años (ha leído bien, diez años). En EEUU son quince y en el promedio de los países de la UE-15 son siete. Estas diferencias en longevidad se deben a que el nivel de salud de la población depende, sobre todo, de la clase social a la cual se pertenece. Un trabajador no cualificado (en paro frecuente durante más de cinco años) tiene, a los sesenta años, el nivel de salud que un banquero tiene a los setenta años. Este último sobrevivirá al primero diez años. Es profundamente injusto pedirle al primero que continúe trabajando dos (y algunos piden cinco) años más para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivirá diez años. La insensibilidad hacia esta realidad mostrada por estos informes es abrumadora. Retrasar la edad de jubilación a toda la población trabajadora sin más, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las clases de mayores rentas que viven más años.
El error del argumento alarmista:
el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo
Este es uno de los errores metodológicos más importantes y frecuentes que aparece en el informe Taguas y en el informe de la Comisión Europea, y que ha sido reproducido en gran número de artículos y editoriales. Tal argumento indica que el porcentaje del PIB en pensiones subirá de un 8,4% en el año 2007 a un 15,1% del PIB en el año 2060, un porcentaje que estos informes señalan como excesivo, pues la sociedad en el año 2060 no podrá absorber tales gastos pues restarán recursos necesarios para otras actividades, programas o servicios a la población no pensionista. El hecho de que el porcentaje de gasto en pensiones públicas alcanzará el 15,1% en el 2060 se considera una noticia alarmante que requiere una intervención ya ahora, disminuyendo los beneficios de los pensionistas.
En este argumento se ignora el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB del año 2060. Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es un 1,5%, un crecimiento que incluso el Banco de España admite como razonable. En este caso, el valor del PIB español será 2,25 veces mayor que el PIB del año 2007. Ello quiere decir que si consideramos el valor del PIB del año 2007 como 100, el del año 2060 será de 223. Pues bien, el número de recursos para los no pensionistas en el año 2007 fue de 100 menos 8,4 (8,4 es la cantidad que nos gastamos aquel año en pensionistas), es decir, 91,6. En el año 2060 los recursos a los pensionistas serán el 15,1% de 223, es decir 33, y para los no pensionistas será 223 menos 33, es decir, 192, una cantidad que es más del doble de la existente en el año 2007, 91,6. Debido al crecimiento de la productividad, en el año 2060 habrá más recursos para los no pensionistas que hoy, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones es superior en el año 2060 que en el 2007. Los que alarman innecesariamente a la población olvidan un hecho muy elemental. Hace cincuenta años, España dedicaba a las pensiones sólo un 3% del PIB. Hoy es un 8%, más del doble que cincuenta años atrás. Y la sociedad tiene muchos más fondos para los no pensionistas de los que había entonces, aún cuando el porcentaje del PIB en pensiones sea mucho mayor ahora que entonces.
Quisiera señalar que estos errores son mayores. Si los hace un estudiante en el programa de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra que yo dirijo, se le suspende. Pues bien, grandes instituciones como el Banco de España o la Comisión Europea los cometen y tienen una gran resonancia, convirtiéndose inmediatamente en dogmas de la nueva sabiduría convencional liberal. El problema es que, como cualquier dogma, se reproduce más por fe (la fe en la doctrina liberal) que no en la evidencia científica. El Sr. Almunia, el Sr. Fernández Ordóñez, el Banco de España, el BBVA, la Comisión Europea, El País, La Vanguardia, El Periódico, El Mundo, o el ABC están equivocados, y el Sr. Corbacho, ministro de Trabajo  y el Sr. Octavio Granados (que han negado que la  Seguridad Social esté en peligro), llevan razón. No hay un problema grave de viabilidad en el sistema de pensiones en España, lo cual no quiere decir que no haga falta hacer cambios (como la flexibilización voluntaria en la edad de jubilación) que mejoren no sólo las cuentas sino la equidad del sistema. Pero, entre estos cambios, no debieran incluirse los sugeridos por la sabiduría convencional liberal que ha mostrado ser lo que es: la mera defensa de intereses de clase.
La causa mayor por la que varios países hayan retrasado la edad de jubilación a los 67 años no ha sido tanto el intento de retrasar tal edad legal, sino la de retrasar la edad real de jubilación, que en España es ya 62,5 años, la más alta existente en la UE. Lo que debe hacerse es precisamente acercar la real a la legal, imposibilitando la práctica generalizada del mundo empresarial de utilizar las prejubilaciones como mecanismo de reducir las plantillas, hecho que afecta negativamente el tamaño de las pensiones de las personas prejubiladas. Éste debiera ser el centro del debate sobre las pensiones; la utilización por el mundo empresarial (incluido en un lugar destacado la banca, la mayor promotora de que se recorten las pensiones en España) de la temprana jubilación como manera de aumentar sus beneficios. El hecho de que los medios de información y persuasión estén enfatizando lo primero -la reducción de las pensiones- y no lo segundo -el perjuicio que se hace a los trabajadores para mejorar los beneficios de empresarios- es un indicador más de que ciertos grupos y clases sociales en España  tienen una influencia dominante en tales medios de persuasión.
Una última observación. Voces críticas tienen escasa accesibilidad a tales medios. De ahí que le ruego al lector que me ayude a distribuir ampliamente este artículo para que la población conozca que lo que se le dice por aquellos medios no se basa en evidencia empírica, sino en mera ideología, la ideología liberal que asfixia a nuestro país y domina el debate, dominio que se explica no por la fortaleza de los argumentos (que es muy floja y fácilmente demostrable que es errónea) sino por las enormes cajas de resonancia que tales voces tienen en unos forums que se caracterizan por su escasa diversidad en los puntos de vista expuestos. La democracia en España es muy, muy limitada. Y el debate sobre las pensiones lo demuestra.
*Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universitat Pompeu Fabra y profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU).

Autor: Vicenç Navarro*- Fecha: 2011-02-10